El título de este post es una clara ironía, por si alguien seguía teniendo dudas. Y es que es la moda, externalizar todo. El outsourcing se ha vuelto la salida rápida a cualquier problema, la sensación de que no hay nada que pensar.
En el caso concreto al que me refiero, la externalización de proyectos de informática, hemos llegado a un extremo en el cual las cosas “se han salido de madre”. Externalizar es un recurso muy útil cuando se sabe utilizar, cuando se usa para realizar una actividad que no tiene nada que ver con nuestro negocio y para la que por lo tanto, no nos interesa invertir. Sin embargo, hemos llegado a la extraña y mala costumbre de querer externalizar proyectos que comparten de la “a” a la “z” la actividad del propio negocio… pero sólo se piensa en ahorrar, en trasladar el problema a unas decenas de kilómetros.
Pongamos un ejemplo de una empresa ficticia que dentro de sus proyectos informáticos decide que para ahorrarse un par de puestos de trabajo, va a externalizar uno de los proyectos a otra empresa, que quizás a su vez lo vuelva a externalizar o contrate un becario sin experiencia para realizarlo: que más da, el cliente nunca lo sabrá.
¿Qué ocurre en estos casos? Pues que las cosas, en el 98% de las ocasiones, no salen como se esperan. Proyectos que se externalizan por un precio ridículo, personal sin experiencia realizando tareas que jamás hubiesen hecho en el propio cliente (simplemente porque no tienen la capacidad para ello), análisis funcionales y tomas de requisitos que rozan lo ridículo… y un final común: ni el resultado llega a tiempo, ni es el esperado.
Realmente, ¿es tan raro que ocurra esto? Creo que no, creo que el outsourcing no puede ser un sinónimo del trabajo de tus propios empleados, un funcional no es más que un papel con unas especificaciones, pero el conocimiento del trabajo codo con codo no existe, la única filosofía válida es la de cumplir con lo escrito, aunque eso implique crear algo sin demasiado sentido.
Espero que esta mala costumbre se vaya erradicando poco a poco, pasito a pasito, antes de que los informáticos lleguemos a morir por hipertensión.
Y yo ahora mismo me siento como “Fuckowsky” en sus “Memorias de un ingenierio“…
Buenas noches
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